El exdirector general del Sevilla, José María Cruz, ha desvelado en un podcast los entresijos de la llegada de Enzo Maresca, una operación que estuvo a punto de romperse por un tenso encontronazo con Luciano Moggi.
El que fuera director general del Sevilla FC, José María Cruz, ha desvelado en el podcast Compagio una de las anécdotas más rocambolescas de la era dorada del club. Según su relato, la llegada de Enzo Maresca al Ramón Sánchez-Pizjuán en 2005 estuvo a punto de naufragar por culpa de un tenso cruce de palabras con el todopoderoso Luciano Moggi, entonces director general de la Juventus.
Un viaje a Turín con tensión y una salida por la puerta
Cruz viajó a Turín acompañado por Monchi, por entonces director deportivo, para negociar el traspaso del centrocampista italiano. El futbolista, según recordó el exdirectivo, “se sentía maltratado por su club, porque en sus años de contrato se había ido cedido a muchos clubes”. La reunión con Moggi, sin embargo, no empezó con buen pie. En plena conversación, Cruz se levantó y le espetó a Monchi:
“Es gilipollas y no lo aguanto. Quédate tú, porque como me quede yo, se rompe la operación”.Acto seguido, abandonó la sala dejando al de San Fernando al mando de la negociación.
Monchi, al rescate de una operación estratégica
Antes de marcharse, Cruz fijó las líneas rojas que el Sevilla no debía sobrepasar: no aceptar determinadas condiciones económicas. Monchi, fiel a su estilo, logró mantener vivo el fichaje y cerrar la incorporación de un jugador que el club consideraba clave para reforzar el centro del campo. Aquella gestión, que pudo haber acabado en un portazo, se convirtió en uno de los aciertos más sonados de la historia reciente del Sevilla.
De ‘peleado con el mundo’ a héroe de Eindhoven
Enzo Maresca aterrizó en Nervión y, según Cruz, pasó de ser un futbolista “peleado con el mundo” a convertirse en uno de los grandes protagonistas de la época dorada del club. Su rendimiento fue determinante en la conquista de títulos europeos y nacionales. En la mítica final de Eindhoven ante el Middlesbrough (4-0), el italiano marcó dos goles y fue elegido MVP del choque. Una historia que, de no ser por la paciencia de Monchi y el arrebato de Cruz, podría no haberse escrito nunca.
Para el sevillista, esta anécdota refuerza la leyenda de una directiva que no dudó en poner toda la carne en el asador –incluso a costa de llamar ‘gilipollas’ a uno de los hombres fuertes del fútbol italiano– para traer a un jugador que acabaría siendo clave. Y es que, a veces, un portazo a tiempo puede ser la mejor jugada de la temporada.

