Un total de 64 compañías mineras exploran yacimientos en la provincia de Sevilla y Huelva, con inversiones que superan los 3.000 millones de euros. La UE considera estratégicos 22 de los minerales presentes en Andalucía.
La provincia de Sevilla se ha convertido en uno de los epicentros de la fiebre por los minerales críticos en España. Un total de 64 empresas mineras desarrollan actualmente labores de investigación y explotación en el territorio sevillano y en la vecina Huelva, movidas por el alza histórica del cobre y la demanda de materiales para la transición energética.
Según los datos del sector, las inversiones comprometidas en ambas provincias superan ya los 3.000 millones de euros. Esta cifra incluye tanto la ampliación de minas ya operativas como nuevos proyectos de extracción y plantas de tratamiento. El cobre, que ha superado por primera vez los 13.000 dólares por tonelada, es el principal reclamo, pero también el oro y otros minerales vinculados a baterías, placas solares y semiconductores.
Andalucía posee reservas de 22 de las 34 materias primas que la Unión Europea considera críticas para su soberanía estratégica. El objetivo europeo es reducir la dependencia de China en el suministro de estos materiales, esenciales para la nueva industria.
En la provincia de Sevilla hay actualmente 31 permisos de investigación vigentes, de los cuales alrededor de un tercio están pendientes de renovación. Se trata de antiguas explotaciones que, con la actual cotización de los metales y las nuevas tecnologías de tratamiento, vuelven a ser rentables. En Huelva, los permisos activos ascienden a 38, cinco de ellos en espera de prórroga.
Las autorizaciones ya concedidas abarcan una superficie conjunta de 141.970 hectáreas. En concreto, en suelo sevillano se han otorgado 2.268 cuadrículas mineras —cada una de unas 30 hectáreas—, mientras que en Huelva suman 2.464.
El auge del sector se refleja también en las solicitudes pendientes de resolución. En toda la región hay 169 expedientes en tramitación: 81 corresponden a la provincia de Sevilla y 88 a la de Huelva. Estas peticiones proceden tanto de grandes operadoras con minas en explotación como de empresas 'seniors' centradas en descubrir nuevos filones.
La financiación de estas prospecciones, que pueden costar más de 20 millones de euros por proyecto, se ha visto facilitada por la entrada de fondos de inversión y la salida a bolsa de algunas compañías. El ciclo alcista de los metales se prevé largo, lo que anima a las empresas a asumir el riesgo de la exploración.
El impacto de esta fiebre minera se extiende a más de un centenar de municipios andaluces. La minería andaluza genera ya el 35% del valor de la producción minera nacional y emplea directamente a cerca de 8.000 personas. En la provincia de Sevilla, la actividad se concentra especialmente en la zona norte y en la comarca de la Sierra, donde históricamente ha habido explotaciones.
La innovación en los procesos de tratamiento del mineral también está impulsando el sector. Las nuevas tecnologías permiten aprovechar hasta la última onza de lo que se extrae, haciendo rentable lo que antes no lo era. Esto ha llevado a que muchas empresas soliciten permisos en áreas que ya fueron explotadas en el pasado.
Las administraciones autonómica y estatal siguen de cerca el desarrollo de estos proyectos, que consideran clave para la estrategia de reindustrialización verde de Europa. No obstante, la actividad minera genera también debate social en algunas comarcas por su impacto ambiental.
De cara al futuro, las previsiones apuntan a que el número de solicitudes seguirá creciendo mientras los precios de los metales se mantengan elevados. La provincia de Sevilla, con su riqueza geológica y su tradición minera, se perfila como un actor relevante en el suministro de minerales críticos para la UE.

