Cientos de vecinos participan en la décima edición de la Noche de San Miguel, que llena el Castillo y el Santuario del Águila de música, danza, teatro y flamenco.
La décima edición de la Noche de San Miguel ha convertido el Castillo y el entorno del Santuario del Águila de Alcalá de Guadaíra en un espacio cultural multitudinario. Cientos de alcalareños de todas las edades participaron este sábado en una programación que combinó patrimonio, música, danza, teatro y flamenco, como cierre de la iniciativa municipal Noctaíra.
El delegado de Cultura, Patrimonio y Turismo, Christopher Rivas, ha subrayado el carácter especial de esta edición. En sus palabras, «en su décimo aniversario hemos celebrado de una manera diferente, llevando la programación a espacios tan emblemáticos como la explanada del Águila y el interior del Castillo, uniendo todos los espacios con una iluminación especial que los visitantes han podido disfrutar».
La iluminación especial del Castillo ha sido uno de los grandes atractivos, realzando la belleza monumental de espacios como la Puerta Real o las delanteras y traseras del Santuario del Águila, que se convirtieron en escenarios únicos para las actuaciones. La luz se integró así en la propia programación, creando una atmósfera que puso en valor el patrimonio histórico desde una nueva perspectiva.
Una de las actividades con más demanda fueron las visitas guiadas nocturnas al Castillo y al Santuario de Nuestra Señora del Águila. Varios cientos de visitantes pasaron por estos espacios, lo que obligó a ampliar el número de grupos y pases ante la alta afluencia. Los asistentes pudieron contemplar el interior del santuario de la patrona en un recorrido que combinó historia, arte y devoción.
La noche arrancó con dos propuestas de gran tirón: en la explanada del Águila, Lemon Shaker ofreció un espectáculo de jazz tradicional, mientras que en el Castillo las familias disfrutaron de Almatwins y su espectáculo itinerante Magallanes en el Castillo.
Otra cita muy esperada fue El pájaro de fuego, de la Escuela de Danza Grand'Allegro, entidad que próximamente recibirá el Premio Ciudad de Alcalá, y que congregó a cientos de personas en la plaza del Santuario del Águila. También destacó la experiencia sonora inmersiva Bioma, de Elena Córdoba, Novia Pagana, inspirada en el Parque Oromana y el río Guadaíra, en el Patio de la Sima, a la que siguió la música de Radio Sonora con canciones de Radio Futura y Juan Perro en el ábside del Santuario.
El flamenco alcalareño tuvo un papel protagonista con Vente pal Arrabal, de la Peña Flamenca El Arrabal y La Cueva de María. La entrega de los artistas emocionó al público y recordó que el flamenco sigue vivo en la ciudad, especialmente en el barrio que vio nacer a Joaquín el de la Paula.
Rivas ha agradecido la implicación de los servicios municipales, los artistas, las empresas colaboradoras y los vecinos, y ha destacado la acogida de una cita «marcada ya en el calendario como una exaltación de las señas de identidad del municipio uniendo pasado, presente y futuro». Para el delegado, esta edición demuestra «el orgullo que sienten los alcalareños de su historia y su identidad y las posibilidades turísticas que debemos aprovechar».
La Noche de San Miguel pone el broche a la programación veraniega cultural y turística Noctaíra, que alcanza su décima edición. La buena respuesta del público, según el Ayuntamiento, anima a seguir trabajando en esta línea para próximas convocatorias.

