La plantilla de Airbus ha rechazado por estrecho margen el preacuerdo salarial negociado entre la empresa y CCOO. UGT pide reanudar el diálogo de inmediato, mientras SIPA retira la huelga y deja en manos de otros sindicatos las movilizaciones.
El 49,15% de los votantes dijo no al acuerdo, frente al 45,95% que lo apoyó, en una consulta con una participación del 81,4% de la plantilla, cerca de 12.000 trabajadores. El resultado, anunciado por Alfonso Mora, presidente del comité intercentros y representante de CCOO, deja a la compañía en una situación comprometida, con la plantilla dividida y sin un pacto salarial que ponga fin al conflicto.
UGT, que secundó la huelga pero no firmó el preacuerdo, ha sido el primer sindicato en reaccionar. A través de un comunicado, la organización que dirige Pepe Álvarez ha exigido retomar las negociaciones de inmediato y ha anunciado que actuará con humildad pero con determinación para alcanzar un acuerdo que reconozca la aportación de la plantilla y los resultados económicos de Airbus. El sindicato considera que el rechazo en las urnas es un mandato claro e inapelable que acata absolutamente.
SIPA, el sindicato que convocó la huelga y luego firmó el preacuerdo con la empresa, ha dado un paso atrás. En un comunicado, asegura que no ratificará el acuerdo al no contar con una mayoría amplia y anuncia que el lunes 27 de julio de 2026 volverá a sus puestos de trabajo con normalidad, retirando la papeleta de huelga. De esta forma, deja en manos de UGT, CGT y UTIL la posibilidad de presentar una nueva convocatoria de huelga.
El rechazo al acuerdo también ha generado malestar interno en SIPA, donde algunos representantes han pedido disculpas públicamente por rubricar el pacto sin consultar antes en asamblea. Incluso se ha producido la dimisión de uno de los miembros de la mesa negociadora.
La huelga, que comenzó el 1 de julio, ha paralizado durante casi un mes las cinco plantas de Airbus en España, ubicadas en Madrid, Sevilla, Cádiz y Albacete, donde trabajan más de 14.000 personas. La compañía, por su parte, pide calma y diálogo para avanzar y confirma que el lunes se retomará la actividad de manera habitual. No obstante, admite que se prevé un período de incertidumbre y preocupación, e insta a mantener el respeto dentro de los equipos para encontrar una salida.
El conflicto estalló cuando la dirección de Airbus, con su CEO Guillaume Faury al frente, pidió un mayor esfuerzo a la plantilla para cumplir con el ritmo de entregas. Los sindicatos, encabezados por UGT, CGT, SIPA, UTIL y ATP, convocaron una huelga indefinida a partir del 24 de agosto, justo tras el paréntesis estival, para mostrar su rechazo al preacuerdo que primero negoció CCOO con la empresa. Ahora, con el rechazo en las urnas, UGT insta a recuperar herramientas democráticas como asambleas y referendos para las decisiones colectivas.
Para los trabajadores de la planta sevillana de Airbus, ubicada en el barrio de Tablada, el futuro inmediato es incierto. La vuelta a la normalidad el lunes no garantiza un clima laboral estable, y la pelota está ahora en el tejado de los sindicatos que aún mantienen la opción de convocar nuevas movilizaciones. La empresa, mientras tanto, insiste en el diálogo como vía para superar la crisis.

