El centrocampista catalán, molesto por entrenar aparte con los descartes, tiene contrato hasta 2027. El club negocia su traspaso para aliviar la masa salarial.
El Sevilla FC afronta las últimas semanas del mercado de fichajes con la prioridad de aligerar una plantilla que aún arrastra fichas elevadas de temporadas anteriores. Uno de los casos más complejos es el de Joan Jordán, centrocampista de 32 años que se ha convertido en el futbolista con el salario más alto de la actual plantilla, herencia de cuando el club disputaba la Champions League.
Según fuentes del club, el jugador catalán está molesto por la situación deportiva que atraviesa. Desde que finalizó la pasada temporada, Jordán entrena aparte del grupo junto a otros descartes, una medida que el cuerpo técnico ha adoptado para aquellos futbolistas con los que no se cuenta para la próxima campaña. El malestar del jugador es creciente, según reconocen en el vestuario, y el club es consciente de que debe encontrar una salida cuanto antes.
El contrato de Jordán con el Sevilla expira en junio de 2027, es decir, le resta todavía un año más de vinculación. Sin embargo, la directiva nervionense considera inviable mantener una ficha tan elevada para un jugador que no entra en los planes del entrenador. La prioridad es traspasarlo, aunque el club no descarta una cesión si llegara una oferta interesante que cubra gran parte de su salario.
La situación de Jordán no es única en la plantilla. Rafa Mir, también descartado, tiene un perfil similar: salario alto y un año de contrato. El club trabaja en varios frentes para dar salida a ambos, pero el caso del centrocampista es especialmente prioritario por el impacto económico que supone. Según fuentes internas, el Sevilla está dispuesto a escuchar ofertas por Jordán, ya sea en forma de traspaso o cesión con opción de compra.
Joan Jordán llegó al Sevilla en el verano de 2019 procedente del Eibar por unos 15 millones de euros. Durante sus primeras temporadas fue un jugador clave en el centro del campo, participando en la conquista de la Europa League en 2020 y 2023. Sin embargo, su rendimiento ha ido decreciendo en los últimos cursos, lastrado por lesiones y por la pérdida de protagonismo. La pasada campaña apenas disputó 12 partidos como titular en LaLiga.
Desde el club se valora positivamente la actitud profesional del jugador, pero la necesidad de cuadrar las cuentas y reducir la masa salarial obliga a tomar decisiones drásticas. El Sevilla ya ha realizado dos operaciones importantes este verano: la venta de Tanguy Nianzou y el traspaso de Akor Adams al Venezia, que han reportado ingresos significativos. No obstante, la directiva sabe que aún queda trabajo por hacer para cumplir con el fair play financiero.
En el mercado se barajan varios destinos posibles para Jordán. Su experiencia en Primera División y su trayectoria en competiciones europeas le convierten en un activo atractivo para clubes de LaLiga o incluso de otras ligas europeas. De momento, no hay ofertas formales sobre la mesa, pero el club espera que en las próximas semanas se intensifiquen los contactos.
La afición sevillista sigue con atención los movimientos del mercado, consciente de que la salida de Jordán liberaría un importante margen salarial que podría reinvertirse en refuerzos. El entrenador ha pedido incorporaciones en varias posiciones, especialmente en el lateral izquierdo y en el ataque, y la dirección deportiva trabaja para satisfacer esas demandas.
Mientras tanto, Jordán continúa entrenando al margen, a la espera de que su futuro se resuelva. El club confía en que la situación se desbloquee antes del cierre del mercado el 31 de agosto, aunque no se descartan movimientos de última hora. Lo que parece claro es que el ciclo del catalán en Nervión está llegando a su fin.
Para el aficionado sevillista, la salida de Jordán representa el cierre de una etapa dorada en la que el club compitió al máximo nivel europeo. Su marcha, junto a la de otros jugadores de perfil similar, simboliza la transición hacia un modelo más sostenible económicamente, donde las fichas se ajustan a los ingresos reales del club.

