Nicolás Martínez Adega, paciente de osteosarcoma desde los 7 años, hoy es campeón del mundo de piragüismo y estudia Ingeniería Informática en Sevilla. En el Día Internacional del Sarcoma, actúa como embajador de la fundación Cris contra el Cáncer.
El Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, centro de referencia nacional para sarcomas, atiende cada año a 400 nuevos pacientes de Andalucía, Extremadura y Canarias. Allí se trata a Nicolás Martínez Adega, un joven de Lugo que, tras 15 operaciones y una megaprótesis que sustituye casi toda su pierna izquierda, ha logrado ser campeón del mundo y de Europa de piragüismo. Su historia, que comenzó con un diagnóstico a los 7 años, es hoy un ejemplo de superación que inspira a otras familias.
Un diagnóstico precoz que marcó su infancia
Todo empezó cuando su madre notó que caminaba con una ligera cojera. «Yo no notaba nada, pero mi madre tuvo ese sexto sentido. Cuando vio la cara del médico al observar la resonancia, se le cambió la cara», relata Nicolás. Los médicos le detectaron un osteosarcoma en el fémur, un tumor óseo agresivo y poco frecuente. Sus padres le explicaron que tenía «unos bichitos malos» y que necesitaría dos años de tratamiento. «El cáncer no lo sufre solo quien lo tiene, sino toda la familia», afirma desde su experiencia.
El director de la Unidad de Gestión Clínica Intercentros de Anatomía Patológica del Virgen del Rocío, Enrique de Álava, subraya la importancia del diagnóstico precoz. «Cuando alguien tenga un bulto que esté creciendo rápido, en un brazo, una pierna o el tronco, debe acudir al médico de Atención Primaria para que valore el caso y, si es necesario, lo derive a un centro especializado», advierte. El hospital sevillano lidera un proyecto de la fundación Cris contra el Cáncer para identificar biomarcadores que permitan personalizar los tratamientos.
Del 'nunca volverás a hacer deporte' al oro mundial
Tras las operaciones, los médicos le dijeron que nunca volvería a correr ni a practicar deporte. «Aquello me quitó la vida porque yo era un niño muy activo», recuerda. Sin embargo, no se rindió. Durante cinco años preguntó por distintos deportes y siempre recibía un 'no', hasta que un día preguntó por el piragüismo. «Fue el primer sí. Me dijeron que nunca volvería a hacer deporte y hoy soy campeón del mundo y de Europa», cuenta con orgullo. Ahora su objetivo es participar en unos Juegos Paralímpicos.
Nicolás estudia actualmente Ingeniería Informática en Sevilla, donde entrena y lleva una vida normal. Su historia ha llegado a otras familias que pasan por lo mismo. Recuerda cuando habló con la madre de un niño sevillano con sarcoma: «Ver que estudiaba una carrera, competía al máximo nivel y hacía una vida normal les dio una esperanza que necesitaban. Ahí entendí que podía ayudar a muchas más familias».
La investigación como clave para el futuro
El doctor Enrique de Álava explica que los sarcomas son un grupo de tumores poco frecuentes, con entre 100 y 150 tipos diferentes, pero especialmente agresivos. «Hay pacientes que desde el principio sabemos que tienen una enfermedad especialmente agresiva y otros cuyos tumores tardan mucho en dar metástasis o incluso nunca llegan a hacerlo. La diferencia está en determinadas características genéticas y moleculares», señala. El proyecto que lidera busca identificar esos biomarcadores para adaptar los tratamientos a cada paciente.
«Sin diagnóstico no hay tratamiento, y sin un diagnóstico preciso no puede haber un tratamiento preciso», razona el especialista. La comparación es sencilla: «Los biomarcadores son como las cerraduras y los tratamientos son las llaves. Primero tenemos que saber qué cerradura tiene cada paciente para poder utilizar la llave adecuada». Esto aumenta las posibilidades de supervivencia y reduce los efectos secundarios innecesarios.
Nicolás, ahora embajador de Cris contra el Cáncer, da charlas para visibilizar la enfermedad. «Cuando alguien se acerca para decirme que le he ayudado o que se ha sentido identificado conmigo, siento que todo lo que viví también ha servido para algo», concluye. Su historia demuestra que, incluso ante el pronóstico más adverso, la perseverancia puede convertir un 'no' en un campeonato del mundo.

