Salva Orellana, electricista sevillano, ha pasado de ganar 1.600 euros al mes en Sevilla a percibir 6.200 euros en Alemania, casi cuatro veces más. Su experiencia le ha llevado a crear su propia empresa en España con el modelo alemán.
Salva Orellana, un electricista natural de Sevilla, ha visto cómo su salario se disparaba al emigrar a Alemania. De los 1.600 euros mensuales que ganaba en la capital hispalense ha pasado a percibir 6.200 euros al mes en el país germano, una cifra que incluye turnos extras y complementos, pero que supone casi cuadruplicar sus ingresos anteriores.
Orellana empezó a trabajar con 17 años, encadenando jornadas de hasta 18 horas, lo que le llevó a formarse como electricista. Tras especializarse en electricidad, electromecánica y energía solar, recibió una oferta laboral en Alemania que cambió su vida.
El salto no fue solo económico. Orellana descubrió en Alemania un enfoque distinto de las instalaciones eléctricas, donde se prioriza la independencia energética frente al ahorro inmediato que predomina en España. Allí observó una apuesta por placas solares, baterías de almacenamiento e inversores de mayor calidad, buscando sistemas fiables y duraderos.
Esta experiencia le llevó a crear, a su regreso a España, una empresa de electricidad con la que pretende trasladar ese modelo alemán. Su firma se centra en materiales de calidad e instalaciones integrales que primen la eficiencia y la fiabilidad, frente a lo que él considera una tendencia española a buscar el precio más bajo.
Orellana también ha desarrollado una visión crítica sobre el sistema de subvenciones para placas solares en España. Denuncia la lentitud burocrática, con familias que llevan años esperando pagos prometidos, lo que a su juicio genera un caldo de cultivo para empresas oportunistas que ofrecen materiales de baja calidad a precios inflados, aprovechando la demora de las ayudas.
Frente a este modelo, Orellana pone como ejemplo el sistema alemán, donde en lugar de esperar subvenciones, se aplica un IVA del 0% en la instalación de placas fotovoltaicas residenciales. Esto reduce tanto el coste de la instalación como del producto, facilitando el acceso a la energía solar.
Para los sevillanos que estén considerando dar el salto a Alemania, Orellana recomienda formarse bien y especializarse, ya que la demanda de profesionales cualificados es alta. Él mismo es un ejemplo de cómo la emigración puede suponer un cambio radical en las condiciones laborales y económicas.
Su historia refleja una realidad cada vez más común: la fuga de talento y la búsqueda de mejores oportunidades en el extranjero. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la emigración de españoles hacia Alemania ha crecido en los últimos años, especialmente entre profesionales técnicos.
Orellana, que ahora compagina su trabajo en Alemania con la gestión de su empresa en Sevilla, asegura que el esfuerzo ha merecido la pena. 'Allí se valora más la formación y la experiencia, y eso se refleja en el sueldo', explica.
Su caso puede servir de inspiración para muchos jóvenes sevillanos que ven limitadas sus expectativas laborales en España. La diferencia salarial, unida a un modelo energético más eficiente, le ha llevado a replantearse su futuro profesional.

