La Cruz de los Juramentos, ubicada entre el Archivo de Indias y la Catedral, ha recuperado su color original tras una intervención de conservación preventiva. Los trabajos han incluido un tratamiento hidrofugante que protege el jaspe de agentes ambientales.
La emblemática Cruz de los Juramentos, situada en la calle Fray Ceferino González, luce de nuevo el tono rojizo y las vetas blancas del jaspe que la caracterizan. El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Gerencia de Urbanismo, ha finalizado una intervención de conservación que ha devuelto el lustre original a este monumento del siglo XVII.
Los trabajos, coordinados por José de León, se enmarcan en el contrato municipal de conservación de monumentos públicos 2024-2025. Inicialmente, se abordaron problemas de vegetación y grietas en el pedestal, causados por la humedad acumulada tras las borrascas del invierno pasado.
Un tratamiento hidrofugante pionero
El principal logro de la intervención ha sido la aplicación de un tratamiento hidrofugante reversible, utilizado en patrimonio histórico desde 2019. Este producto, no invasivo y compatible con el material original, ha recuperado la riqueza cromática del jaspe, que había perdido brillo por la exposición ambiental.
El delegado de Urbanismo, Juan De la Rosa, ha destacado que “no esperamos a que los monumentos presenten daños graves para intervenir”. La actuación ha incluido una revisión pormenorizada y limpiezas localizadas, ya que la cruz no recibía mantenimiento desde 2018.
El tratamiento protege ahora la piedra frente a la lluvia, los excrementos de aves y la radiación ultravioleta. Según De la Rosa, “hemos recuperado la extraordinaria belleza de los jaspes y reforzado su protección frente al paso del tiempo”.
Un símbolo del comercio del Siglo de Oro
Construida en el siglo XVII, la Cruz de los Juramentos es mucho más que un adorno urbano. Durante el apogeo comercial de Sevilla, los mercaderes sellaban sus acuerdos bajo esta cruz, cuyo juramento simbolizaba el compromiso entre las partes. Es un testimonio de la actividad económica y la vida social de la Sevilla moderna.
De la Rosa ha subrayado que “la Cruz de los Juramentos es un testimonio vivo de la historia de Sevilla, de su protagonismo en el comercio internacional durante el Siglo de Oro”. La intervención forma parte de un programa que ya ha restaurado otros monumentos como el de Luis Daoiz en la plaza de la Gavidia, el de Velázquez en la plaza del Duque y la Inmaculada del Triunfo.
Para los sevillanos y visitantes, la cruz vuelve a ser un punto de referencia estético e histórico. Los trabajos han devuelto el esplendor a una pieza que, aunque no presentaba deterioro grave, había perdido parte de su carácter ante la mirada cotidiana.
El Ayuntamiento prevé continuar con esta estrategia de conservación preventiva en otros monumentos de la ciudad. La Cruz de los Juramentos, testigo de pactos mercantiles, luce ahora como en sus mejores tiempos, recordando a todos la riqueza patrimonial de Sevilla.

