Andrés, el transformista murciano que encontró un Sorolla valorado en 150.000 euros en una calle de Sevilla, ya ha gastado los 1.000 euros de recompensa en un viaje y en regalos para su madre.
Andrés, el imitador de Lola Flores que encontró un cuadro de Joaquín Sorolla en una calle de Sevilla a finales de junio, ya ha recibido la recompensa por devolverlo. La familia propietaria de la obra le hizo un bizum de 1.000 euros, una cantidad que el murciano, en paro, ya se ha gastado.
“A mi madre le he comprado dos o tres cosas y a mi pareja le he dado dinero para las vacaciones que me las pagó él”, confiesa Andrés a este diario. El hallazgo se produjo cuando visitaba la capital andaluza para ver el nuevo camerín de la Esperanza de Triana. Fue entonces cuando vio a unos turistas abandonar un cuadro en un macetero. “Me acerqué y lo miré, eran dos barquitas y me gustó mucho el marco”, recuerda.
Lo que Andrés no sabía era que esas dos barcas estaban pintadas por Joaquín Sorolla, probablemente a finales del siglo XIX. Una primera tasación valoró la obra en hasta 150.000 euros. Pese a ello, cuando el dueño del cuadro le agradeció la devolución y le ofreció una compensación, Andrés no regateó. “Me dijo que el cuadro era de su abuelo ya fallecido, que él era un trabajador con tres hijos y que no me podía dar más. Y yo no sirvo para regatear…”, explica.
La familia había denunciado ante la Policía que olvidaron la obra mientras cargaban el coche para irse de vacaciones. La dejaron en la acera para colocar el equipaje y se les olvidó. Andrés se la llevó a Murcia, pero al conocer por los medios que una familia la había perdido, no dudó en devolverla.
Andrés, que vive solo con su gato y está en paro, ha trabajado en un supermercado, pero su verdadera pasión es el transformismo. Desde hace 25 años, bajo el nombre artístico de Lola Montiel, se viste y actúa como Lola Flores y Sara Montiel. Ahora, con la recompensa, ha podido costearse un viaje con su pareja y hacer algunos caprichos a su madre.
El caso ha tenido una gran repercusión en Sevilla, donde el hallazgo y la devolución del cuadro han sido seguidos con interés. La honestidad de Andrés ha sido alabada por muchos, aunque él mismo admite que la recompensa podría haber sido mayor. “Pero he actuado bien en todo momento”, concluye.

