El Patronato del Real Alcázar ha iniciado los trabajos de restauración integral del conjunto escultórico del Estanque de Mercurio, una pieza excepcional del Renacimiento español realizada entre 1576 y 1577.
El Real Alcázar de Sevilla ha puesto en marcha la restauración integral del conjunto escultórico que preside el Estanque de Mercurio, una de las obras más singulares del Renacimiento español. La intervención, impulsada por el Patronato del monumento, busca garantizar la conservación de este conjunto de bronce dorado, considerado uno de los más destacados de Europa.
La dirección del proyecto corre a cargo de la directora gerente Ana Jáuregui, quien coordina un equipo multidisciplinar de restauradores, historiadores del arte y especialistas científicos. La obra fue ejecutada entre 1576 y 1577 por el escultor Diego de Pesquera, autor de los modelos, y el fundidor Bartolomé Morel. Durante casi 450 años, ha presidido uno de los espacios más emblemáticos de los jardines del Alcázar, como símbolo de la prosperidad de la Sevilla imperial vinculada al comercio con América.
El conjunto es un ejemplo excepcional de la técnica de fundición a la cera perdida y del dorado al mercurio. Representa uno de los testimonios más relevantes de la tradición sevillana del trabajo en bronce y es prácticamente único en el patrimonio español, donde apenas se conservan conjuntos monumentales de estas características anteriores al siglo XIX.
El delegado de Hacienda y vicepresidente del Patronato del Real Alcázar, Juan Bueno, ha calificado la restauración como una actuación estratégica para proteger uno de los mayores tesoros patrimoniales de Sevilla y de España. “Nuestro compromiso es conservar este legado con el máximo rigor científico para que pueda ser disfrutado por las próximas generaciones”, ha señalado.
Bueno ha añadido que el conjunto de Mercurio no solo tiene un extraordinario valor artístico, sino que representa un momento fundamental de la historia de Sevilla, cuando la ciudad era el gran centro económico y cultural del mundo occidental. “Estamos hablando de una obra excepcional cuya conservación exige adoptar las mejores soluciones técnicas disponibles”, ha subrayado.
La restauración se acomete tras los estudios científicos realizados en los últimos años, que han evidenciado un avanzado proceso de deterioro provocado por más de cuatro siglos de exposición permanente a la humedad, al agua del estanque y a las variaciones ambientales. Los análisis han identificado procesos activos de corrosión por la presencia de cloruros, conocida como “enfermedad del bronce”, pérdida progresiva del dorado original debido a limpiezas históricas inadecuadas y erosión natural.
También se han detectado intervenciones antiguas con materiales incompatibles y una importante acumulación de costras calcáreas y suciedad que ocultaban gran parte de los detalles escultóricos. Tras el desmontaje preventivo realizado en 2023, el Patronato consideró imprescindible abordar una restauración integral para recuperar la lectura artística del conjunto y, sobre todo, detener los procesos de degradación que comprometían su conservación.
La intervención sigue los principios internacionales de conservación del patrimonio: mínima intervención, reversibilidad y máximo respeto a la autenticidad de la obra. Entre las actuaciones previstas destaca la estabilización química del bronce mediante la eliminación controlada de cloruros y otras sales perjudiciales. También se procederá a la limpieza de las superficies, la consolidación de las capas de dorado y la reintegración de las lagunas con materiales reversibles.
El proceso incluye una documentación exhaustiva de cada fase, con registro fotográfico y análisis científicos que permitirán monitorizar el estado de la obra. El equipo de restauración trabaja en un taller habilitado en las propias instalaciones del Alcázar, lo que garantiza condiciones ambientales controladas y evita riesgos durante el traslado de las piezas.
La restauración del Estanque de Mercurio forma parte de un plan más amplio de conservación del Real Alcázar, que incluye otras actuaciones en sus jardines y estancias históricas. El Patronato prevé que los trabajos se prolonguen durante varios meses, aunque no se ha fijado una fecha concreta de finalización. Una vez concluidos, el conjunto escultórico volverá a lucir en su emplazamiento original, devolviendo al estanque su esplendor renacentista.
Para los visitantes del Alcázar, la zona del Estanque de Mercurio permanecerá accesible durante las obras, aunque el conjunto escultórico estará retirado hasta que finalice la restauración. El Patronato ha anunciado que se instalarán paneles informativos para explicar los trabajos y la importancia histórica de la pieza.

