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Isco Alarcón: el 'niño del Arroyo' que lleva Benalmádena por bandera

Isco Alarcón, nacido en 1992 en Arroyo de la Miel (Benalmádena), empezó su carrera en el Atlético Benamiel, donde forjó su estilo de juego.

Javier Romero LozanoJavier Romero Lozano· · 3 min de lectura

Francisco Román Alarcón, Isco, nació en 1992 en Arroyo de la Miel, una barriada de Benalmádena. Allí, en el Atlético Benamiel, comenzó a forjar su leyenda de futbolista de talento puro.

El fútbol de élite está lleno de jugadores forjados en academias de alto rendimiento, pero el talento genuino, ese que desborda creatividad, suele germinar en rincones alejados de los focos. Para entender cómo Isco Alarcón desarrolló su magia con el balón hay que viajar hasta Arroyo de la Miel, una barriada con espíritu de pueblo dentro del municipio malagueño de Benalmádena.

Nacido el 21 de abril de 1992, Francisco Román Alarcón no necesitó grandes instalaciones para empezar. Su escuela fue el asfalto del barrio y un club modesto que hoy es historia viva: el Atlético Benamiel CF. Allí, en las canchas locales, un niño bajito y de piernas arqueadas comenzó a deslumbrar a rivales que le doblaban el tamaño.

En las gradas del campo del Benamiel aún se recuerdan aquellos años 90. Los vecinos cuentan que Isco no jugaba al fútbol, que bailaba con la pelota. Esa capacidad para girar sobre sí mismo y dejar atrás a defensas nació entre el ruido de los trenes de cercanías y el aroma del mar cercano.

«En el Arroyo, Isco sigue siendo ‘el hijo de Paco’. Aquí no es una estrella de la tele, es el chaval que hacía magia en el Benamiel», confiesan con orgullo en las peñas locales.

Esa humildad de barrio ha marcado toda su carrera. A pesar de los títulos y los focos, Isco siempre ha llevado el nombre de Benalmádena por bandera, demostrando que se puede ser un «galáctico» sin olvidar dónde diste la primera patada al balón.

El Atlético Benamiel fue su búnker antes de que el Valencia CF llamara a su puerta o de que el Málaga CF lo convirtiera en un icono global. Fue allí donde los entrenadores locales entendieron que tenían entre manos un diamante. El fútbol de calle, de regate en una baldosa y picardía constante, es el sello de identidad de su pueblo.

Hoy, el nombre de Isco es sinónimo de calidad suprema, pero en Benalmádena es algo más: la prueba de que el sueño es posible. Su trayectoria es una inyección de ilusión para cada niño que se calza las botas en el polideportivo municipal. El «niño del Arroyo» ha puesto a su pueblo en el mapa mundial del fútbol.

El Atlético Benamiel sigue siendo una cantera inagotable de talento, pero todos saben que como Isco solo nace uno cada cien años. Para los suyos, siempre será el chaval que aprendió a domesticar la pelota bajo el sol de Arroyo de la Miel.

Javier Romero Lozano

Escrito por

Javier Romero Lozano

Redactor

Estudió Periodismo en Sevilla y aún no dirá si es del Sevilla o del Betis. Corredor de fondo los domingos y sufridor los sábados; narra el deporte y el motor de la provincia con más pasión que objetividad.