Gines celebró este domingo su tradicional Romería en honor a San Ginés, con una jornada de intenso calor que reunió a cientos de fieles en torno al Patrón.
La localidad sevillana de Gines vivió este domingo una de sus citas más esperadas del año: la Romería en honor a San Ginés, que volvió a llenar las calles de fervor, alegría y convivencia a pesar de las altas temperaturas.
La jornada arrancó con el Rosario de la Aurora y la posterior Misa de Romeros en la Parroquia. Tras la celebración eucarística, la imagen del Patrón fue portada en andas hasta la Plaza de España, donde se entronizó en su carreta mientras sonaban las voces de Voces Peregrinas, que también habían participado en la misa.
La comitiva, precedida por el tamboril, estuvo encabezada por la Junta de Gobierno de la Agrupación Parroquial San Ginés, junto al alcalde, Romualdo Garrido, el párroco, Elías Domínguez Teba, y representantes de las hermandades locales y realidades parroquiales.
Las calles de Gines se engalanaron para la ocasión con adornos florales y banderolas, creando un ambiente festivo. Uno de los momentos más emotivos fueron las tradicionales visitas a ancianos y enfermos, en las que la Agrupación entregó recuerdos del Patrón acompañados de una flor.
En la zona del Sanatorio, los asistentes rezaron el Ángelus ante un altar instalado por la asociación cofrade G7. La Agrupación Parroquial ofreció allí un aperitivo a quienes se acercaron a recibir a San Ginés.
La carreta continuó hasta el Pinar de San Ginés, un espacio acondicionado por el Ayuntamiento de Gines para el disfrute de todos. Durante la jornada, romeros y familias compartieron risas y momentos de convivencia en este entorno natural.
Por la tarde, en el regreso, la carreta fue acompañada por fieles de todas las edades. El Patrón se presentó ante las hermandades del Rosario, Santa Rosalía, Sacramental y del Rocío, y llegó de nuevo a la Plaza de España, donde, como manda la tradición, fue portado durante unos instantes por un grupo de mujeres.
La entrada en el templo parroquial puso el colofón a una jornada que volvió a demostrar el arraigo de esta celebración en Gines, donde la devoción al Santo de Arlés se vive con especial intensidad cada año.

