El Ayuntamiento de Sevilla ha culminado la instalación de más de una veintena de aireadores en los lagos de los parques del Tamarguillo, Miraflores e Infanta Elena para mejorar su oxigenación y evitar algas y malos olores.
El Ayuntamiento de Sevilla ha finalizado la instalación de más de una veintena de aireadores en los lagos de los parques del Tamarguillo, Miraflores e Infanta Elena, una actuación que busca mejorar la oxigenación de estas láminas de agua y prevenir problemas como la proliferación de algas, la turbidez o los malos olores.
La intervención, que ha supuesto una inversión de 192.591,93 euros, forma parte de las medidas técnicas impulsadas por el Gobierno municipal para reforzar el equilibrio ecológico de los lagos urbanos. Los equipos instalados incluyen aireadores, difusores sumergidos, tuberías lastradas e instalación eléctrica específica, adaptados a las características de cada lámina de agua.
La delegada de Parques y Jardines, Evelia Rincón, ha explicado que “esta intervención no es una medida estética ni puntual, sino una actuación técnica para mejorar el funcionamiento ecológico de los lagos y actuar sobre la causa de los problemas que pueden aparecer en este tipo de láminas de agua”. Según Rincón, los nuevos difusores aumentan el oxígeno disuelto, favorecen la circulación del agua y reducen el exceso de nutrientes, uno de los factores que puede provocar proliferaciones de algas.
Los equipos anteriores no tenían capacidad suficiente para oxigenar toda la lámina de agua, por lo que se ha diseñado una intervención específica para reforzar el sistema. La edil ha subrayado que “los lagos de los parques requieren un mantenimiento continuo, especialmente en una ciudad como Sevilla, donde las altas temperaturas influyen directamente en la capacidad del agua para retener oxígeno”.
La actuación se completará con una variación de las líneas de mantenimiento en el entorno de los lagos, como la reducción de restos de siega o materia orgánica que puedan caer al agua, y con información a la ciudadanía sobre la importancia de no alimentar a patos y peces, ya que estos aportes externos contribuyen al aumento de nutrientes y al deterioro de la calidad del agua.
“El objetivo es claro: cuidar los parques, proteger su biodiversidad y mantener en mejores condiciones unas láminas de agua que forman parte del patrimonio verde de Sevilla”, ha concluido Rincón. Los vecinos de los barrios cercanos a estos parques notarán una mejora en la calidad ambiental de los espacios, con menos algas y olores desagradables, especialmente en los meses de más calor.

