El Ayuntamiento de Sevilla ha instalado mallas de arpillera en 130 árboles recién plantados en parques históricos para protegerlos de las altas temperaturas y favorecer su arraigo.
El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Delegación de Parques y Jardines, ha colocado mallas de arpillera en 130 árboles de nueva plantación en distintos parques históricos de la ciudad. La actuación, centrada en los Jardines de las Delicias, el Parque de María Luisa, el Parque de los Príncipes y los Jardines de Murillo, busca mejorar la protección frente a las altas temperaturas y favorecer el correcto arraigo de los ejemplares.
Una medida preventiva para mejorar el arraigo
Los árboles procedentes de vivero atraviesan, tras su trasplante, un periodo de estrés fisiológico en el que destinan buena parte de sus recursos a regenerar raíces y adaptarse a las nuevas condiciones. En esta fase, especies con corteza fina pueden sufrir daños por el sobrecalentamiento del tronco, como fisuras o pérdida de vigor vegetativo.
La arpillera se coloca alrededor del tronco como elemento de sombreo y aislamiento térmico. Reduce la incidencia directa de la radiación solar, especialmente en los primeros años tras la plantación. La delegada de Parques y Jardines, Evelia Rincón, ha destacado que “esta actuación demuestra que la política de arbolado no termina cuando se planta un ejemplar. En una ciudad como Sevilla, con veranos cada vez más exigentes, es fundamental aplicar medidas de acompañamiento para que esos árboles consoliden su desarrollo”.
Especial atención a las especies más sensibles
Los trabajos se centran en especies como naranjos, fresnos, chopos, sauces, albizias, bauhinias y jacarandas, que durante sus primeros años presentan una corteza delgada y vulnerable a la radiación solar intensa. Muchos de estos ejemplares han crecido agrupados en vivero, con sombra compartida, por lo que al pasar a una ubicación aislada en el espacio público necesitan un apoyo adicional.
La malla de arpillera es transpirable, lo que permite la ventilación del tronco y evita problemas asociados a protectores impermeables o plásticos, que pueden generar condensaciones y enfermedades. La medida tiene un carácter preventivo y se aplica especialmente en ejemplares más expuestos a la insolación directa, por su orientación sur o suroeste o por estar en zonas con menor cobertura vegetal.
Más supervivencia, más sombra y mejor conservación del patrimonio verde
Desde el punto de vista de la gestión del patrimonio verde, la colocación temporal de arpillera constituye una actuación de bajo coste y alta eficacia. Incrementa las probabilidades de supervivencia de los árboles de nueva plantación, reduce el riesgo de daños irreversibles y acelera el proceso de implantación.
“Estamos plantando más árboles, pero también estamos mejorando la forma de cuidarlos. Cada árbol que sale adelante es una inversión en sombra, biodiversidad y calidad de vida para los vecinos”, ha añadido Rincón. La actuación continuará en aquellos ejemplares que presenten una mayor exposición al sol o que requieran protección adicional durante los meses de mayor calor. Para los vecinos de Sevilla, esta medida supone que los parques históricos mantendrán su arbolado en mejores condiciones, ofreciendo más sombra y un entorno más saludable a largo plazo.

