Los Agentes Tutores han iniciado una campaña en redes para concienciar sobre los riesgos de estos dispositivos, cuyo consumo crece entre los adolescentes sevillanos. La venta a menores de 18 años está prohibida.
La Policía Local de Sevilla ha puesto en marcha una campaña en redes sociales para frenar el creciente consumo de vapers entre los adolescentes de la ciudad. La iniciativa parte del Programa Agente Tutor, que ha detectado un aumento de estos dispositivos en los centros educativos y alerta de los perjuicios para la salud y de las sanciones que conlleva su uso.
En un vídeo difundido por el cuerpo, la agente tutor María Guerrero muestra el interior de un vaper para desmontar la idea de que se trata de vapor de agua. Según explica, el dispositivo contiene una sustancia aceitosa con nicotina que resulta perjudicial para la salud. La Policía Local recuerda además que la venta de vapers a menores de 18 años está prohibida, incluso los que se comercializan como “sin nicotina”, y advierte de que utilizarlos en el centro educativo conlleva sanciones disciplinarias.
El Programa Agente Tutor, puesto en marcha hace tres cursos académicos por el actual Gobierno Municipal, se ha consolidado como una de las principales herramientas para atender a los menores sevillanos. Desde su inicio ha duplicado su alcance: en el curso actual participan 272 centros educativos, frente a los 147 adheridos en 2023, y el número de personas atendidas ha pasado de 33.101 a 63.135.
Una de las funciones clave de los agentes tutores es la prevención del consumo de sustancias adictivas. Solo en este curso escolar han incautado más de 9.150 productos, entre ellos botellas de alcohol de alta graduación, vapers, botellas de óxido nitroso, tabaco y hachís. También atienden a menores con intoxicación etílica o bajo los efectos de drogas.
En sus tres primeros años de funcionamiento, los agentes han impartido charlas de concienciación en prácticamente todos los centros educativos de la capital hispalense. El programa nació con el objetivo de mejorar la seguridad y la convivencia en el entorno escolar, detectando y previniendo conductas que puedan perturbar el normal funcionamiento de la comunidad educativa o el bienestar de los menores.
La campaña, que se difunde ahora a través de las redes sociales, busca llegar directamente a los adolescentes y a sus familias para advertir de los riesgos de unos dispositivos que se han popularizado rápidamente entre los más jóvenes.

