La empresa municipal granadina Emasagra, participada por Hidralia, ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia para desarrollar proyectos de innovación en sus plantas de Vados y Sur, con el objetivo de alcanzar la autosuficiencia energética y la neutralidad climática.
Emasagra, la empresa municipal de abastecimiento y saneamiento de Granada, ha obtenido una ayuda del Ministerio de Ciencia para invertir siete millones de euros en proyectos de innovación en sus ecofactorías de Vados y Sur. La iniciativa, cofinanciada en un 72,25% por el fondo FEDER (5,05 millones), se enmarca en la línea de Fomento de la Innovación desde la Demanda (Línea FID), un programa estatal que promueve la Compra Pública de Innovación (CPI).
El director-gerente de Emasagra, Juan Carlos Torres, explicó que la herramienta financiera clave es la Compra Pública Precomercial (CPP). "Mediante este mecanismo, la administración no compra un producto ya hecho, sino que comparte el riesgo con las empresas para desarrollar soluciones que hoy no existen", señaló. Este enfoque permite a la compañía consolidar su apuesta por la innovación, que mantiene de forma ininterrumpida desde 2014.
Emasagra ya ha logrado hitos relevantes en los últimos años. Con su plan estratégico 'Emasagra Impulsa', alcanzó la neutralidad climática tras una década reduciendo sus emisiones de gases de efecto invernadero. En 2025, consiguió la autosuficiencia energética en todas sus actividades, superando el 140% de producción de energía verde en la Ecofactoría Sur gracias al biogás, la energía solar fotovoltaica y la cogeneración.
Ahora, con el proyecto Covagua, la empresa avanza en su plan de descarbonización. El objetivo es que en 2029 la planta funcione como un único organismo bajo mando digital centralizado, donde cada proceso alimente al siguiente y el residuo se convierta en recurso estratégico. "Si lo logramos, su potencial de transferencia es infinito y será un estándar replicable en toda España y Europa", añadió Torres. "La pregunta ya no es si es posible alcanzar la neutralidad climática en el agua, sino qué tan rápido podemos escalar este modelo, convirtiéndolo en una realidad industrial medible".
Retos del proyecto Covagua
El proyecto Covagua se articula en tres grandes retos. El primero se centra en la codigestión y la recuperación de nutrientes. La ecofactoría no solo elimina residuos, sino que puede extraer recursos valiosos de los fangos derivados del proceso. Mediante la codigestión con co-sustratos, la planta optimiza sus procesos biológicos para maximizar la producción de energía. El plan es aumentar un 50% la producción de biogás (energía renovable) y más de un 70% la recuperación de nitrógeno y fósforo (fertilizantes naturales). Al recuperar estos nutrientes, la planta puede contribuir a reducir la dependencia de fertilizantes químicos, cerrando el círculo de la sostenibilidad agrícola local.
El segundo reto aborda uno de los problemas más críticos para el medio ambiente: la gestión de los residuos sólidos fibrosos, principalmente las toallitas húmedas. Actualmente, estos restos suponen un importante esfuerzo en gestión de vertederos. Emasagra propone una solución pionera: un sistema de clasificación automática mediante visión multiespectral que permita la valorización de toallitas y residuos fibrosos. Este avance se basa en un proyecto de investigación de la Universidad de Granada (UGR), con la que Emasagra mantiene una fuerte alianza. El proyecto fue dirigido por el doctor Martín y la doctora Zamorano, por parte de la UGR, y por el doctor Torres, por parte de Emasagra, y dio lugar a la tesis doctoral de Juan Jesús de la Torre Bayo, titulada 'Valorización energética del residuo del desbaste procedente de estaciones depuradoras de aguas residuales como combustible sólido recuperado'.
El tercer reto, aún no detallado en la información disponible, completa la hoja de ruta hacia la ecofactoría inteligente. Con esta inversión, Emasagra se posiciona como un referente en innovación en el ciclo del agua, con un modelo que aspira a ser replicable en otras ciudades y países.
Para los ciudadanos de Granada, estos avances se traducen en una gestión más eficiente y sostenible del agua, con menor impacto ambiental y una reducción de costes a largo plazo. Además, la recuperación de nutrientes y la producción de energía renovable contribuyen a la economía circular local.

