Un interno de 26 años, en tratamiento psiquiátrico, acabó con la vida de los dos hombres con los que compartía celda en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla. Las víctimas, de 26 y 54 años, murieron por golpes en la cabeza y asfixia con una riñonera.
Un recluso de 26 años, natural de Gambia y conocido como Mendi, se ha convertido en el presunto autor de un doble homicidio ocurrido en la madrugada del pasado lunes en el Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla. Según fuentes penitenciarias, el joven golpeó repetidamente en la cabeza a uno de sus compañeros, de 26 años y procedente de Las Palmas de Gran Canaria, hasta causarle la muerte. Al segundo, un sevillano de 54 años, lo ató a la cama y lo asfixió con una riñonera.
Los hechos se produjeron en la celda que compartían los tres internos. Tras cometer el crimen, el presunto homicida se sentó en su cama y permaneció “impasible”, según relataron los funcionarios que accedieron a la habitación tras la alerta. La escena que se encontraron era dantesca: un cadáver en el suelo con un charco de sangre y el otro atado al camastro.
Una descompensación agravada por la muerte de su hija
Las mismas fuentes describen a Mendi como un interno “muy tranquilo” hasta que, hace aproximadamente un mes, recibió la noticia del fallecimiento de su hija de nueve años. A partir de ese momento, su estado mental se deterioró rápidamente. “Estaba muy descompensado”, señalan los investigadores, y esa descompensación se acentuó en las últimas semanas.
El detonante de la tragedia fue una pelea previa que obligó a las autoridades del centro a cambiar a Mendi de módulo. El domingo por la noche, apenas unas horas antes del suceso, el reo fue atendido en el servicio de psiquiatría porque “estaba mal”. La psiquiatra de guardia, tras evaluarlo, advirtió a los trabajadores que “estuvieran muy atentos a él” durante las rondas nocturnas.
La macabra escena que encontraron los funcionarios
A la 01:00 de la madrugada, durante la ronda de vigilancia, un funcionario observó a través de la mirilla de la celda que uno de los internos yacía en el suelo rodeado de sangre. Inmediatamente avisó al jefe de servicios y ambos accedieron a la habitación. El primer cadáver, de complexión muy delgada, presentaba “el cráneo destrozado”. El segundo estaba amarrado a la cama y había sido ahorcado con una riñonera. Los investigadores creen que este último pudo ser atado mientras dormía, sin posibilidad de defenderse.
El joven homicida fue trasladado al módulo de agudos del psiquiátrico, una unidad destinada a internos con crisis psiquiátricas graves o que requieren evaluación inicial. Hasta el hospital se desplazaron Policía Científica, Policía Judicial, autoridad judicial, personal forense, el 061 y responsables de Instituciones Penitenciarias para iniciar la investigación y proceder al levantamiento de los cadáveres.
El sindicato denuncia el deterioro del sistema penitenciario
Este doble crimen ha reavivado las críticas de los sindicatos penitenciarios, que llevan meses alertando del deterioro progresivo del sistema. Desde TAMPM (Tu Abandono Me Puede Matar) consideran que la política penitenciaria de los últimos años ha provocado un incremento sin precedentes de la conflictividad dentro de las cárceles. “La sucesión de homicidios, intentos de asesinato, reyertas multitudinarias, agresiones a funcionarios, agresiones sexuales e intoxicaciones por drogas de extrema peligrosidad refleja una crisis que ya no puede calificarse de puntual”, denuncian.
El sindicato señala además un problema estructural: alrededor del 75 % de las plazas de médicos penitenciarios permanecen sin cubrir, una carencia que afecta gravemente tanto a la atención sanitaria como al funcionamiento ordinario de las prisiones. “El sistema penitenciario se está desmoronando”, advierten, y exigen medidas urgentes para reforzar las plantillas, recuperar la autoridad de los funcionarios y dotar a los centros de recursos suficientes.
Mientras tanto, la investigación judicial sigue su curso. El presunto homicida, que era uno de los 150 presos presenciales del psiquiátrico, permanece en el módulo de agudos a la espera de que se determine su situación procesal. La autopsia de las víctimas y el análisis de las pruebas determinarán si el joven será acusado de dos delitos de asesinato con la agravante de alevosía.

